El estrés abiótico de los cultivos ecológicos ya puede paliarse.

Las plantas no se desarrollan bajo unas condiciones óptimas durante todo su ciclo de vida, sino que van sufriendo diferentes situaciones adversas que les provocan distintos tipos de estrés impidiéndoles alcanzar su máximo rendimiento. El óptimo fisiológico de una especie difiere del óptimo ecológico, por lo que en cada caso el vegetal tiene que adaptarse a las condiciones ambientales de su hábitat.

Se considera como estrés abiótico al cambio de cualquier factor ambiental, que actúe sobre el vegetal afectando a la respuesta bioquímica y fisiológica de los mismos, pudiendo provocar daños o lesiones ocasionalmente. En general, las situaciones de estrés originan en el vegetal una serie de cambios fisiológicos compensatorios que van encaminados a mantener las condiciones vitales del organismo.

Homeostasis es la capacidad que poseen los organismos de mantener sus funciones dentro de sus valores normales, cuando una perturbación moderada los desplaza de ellos.

Frío, calor, salinidad y deshidratación son las principales causas de estrés ambiental y la capacidad de adaptación de cada cultivo o variedad vegetal a estas alteraciones naturales, determinará su producción en mayor o menor medida e incluso, en los casos más extremos, la muerte de la planta.

Hasta la fecha era complicado luchar contra estos efectos negativos, pero en la actualidad productos como HIDROSTRESS-40® son una gran ayuda para aumentar la tolerancia natural a estos tipos de estrés.

Además, HIDROSTRESS-40® ha sido calificado y certificado como insumo ecológico bajo normas UE y JAS. En la actualidad supone una excelente ayuda a la agricultura ecológica, más sensible incluso que la tradicional a estos fenómenos negativos.