Las inclemencias del tiempo, las enfermedades y las plagas son, sin duda, los grandes enemigos de nuestros cultivos. El éxito de nuestra cosecha está en juego y qué mejor que protegerla mediante el uso de bioestimulantes agrícolas de calidad. Te contamos algunos aspectos de éstos que quizás desconocías.

Como bien sabes los bioestimulantes agrícolas son algunos de los productos más antiguos que se utilizan en la agricultura desde hace décadas. Éstos permiten proteger y estimular el crecimiento de los mismos, y que el agricultor tenga aún una mejor cosecha. Incluso en épocas de dificultades, los bioestimulantes agrícolas ayudan cuando las cosechas se ven mermadas.

No fue hasta finales de los años 80 cuando el boom de los bioestimulantes agrícolas se extendió de lleno en la agricultura. Un consumo que ha propiciado a muchos agricultores y empresas de gozar de óptimas cosechas incluso en periodos climatológicamente adversos. Desde entonces hasta hoy, el uso de bioestimulantes agrícolas no deja de crecer. Y en el horizonte todo un reto: su uso imprescindible para hacer frente a los continuos desafíos que nos prepara la madre Tierra.

Curiosidades sobre los bioestimulantes

  1. Los bioestimulantes ofrecen una mejor calidad y desarrollo de las plantas, sin embargo las últimas tendencias pasan por la investigación de bioestimulantes con nuevos bioactivos y microorganismos beneficiosos para ellas.
  2. Mucha gente suele confundir bioestimulantes con fertilizantes y este es un gran error. Los bioestimulantes complementan la nutrición y protección de cultivos, no tienen una especial y directa incidencia sobre las plagas.
  3. Los bioestimulantes agrícolas también están asociados a la tan de moda agricultura orgánica o ecológica ayudando de este modo a colaborar con algunos de los retos más importantes a los que se enfrenta la agricultura mundial en los próximos años.
  4. Ofrecen gran ayuda a cultivos y por ende a la población que los consume en problemas latentes como sequías, altas temperaturas, alta salinidad, estrés de los cultivos debido al cambio climático… ayudando a producir cultivos más resistentes.
  5. Son una perfecta herramienta contra el llamado estrés abiótico, ayudando a proteger y mejorar la salud del suelo y permitiendo un mejor desarrollo de microorganismos benéficos del suelo.
  6. Son el complemento ideal a otros productos como por ejemplo a los fertilizantes, ayudándoles a que éstos sean mucho más eficaces.
  7. Un claro ejemplo de los beneficios de los bioestimulantes agrícolas es que ayudan en tareas de almacenamiento y conservación, ofreciendo a los agricultores más tiempo para elegir el mejor momento para vender sus cosechas a mejores precios.
  8. Son perfectos aliados cara a diezmar los residuos en toda la cadena agroalimentaria. Y es que a menos residuos, menos costes.

Y para finalizar, un dato. Según las previsiones, se estima que la venta de bioestimulantes agrícolas supere los 2,2 millones de dólares en todo el mundo en 2018.